Me acabo de dar un atracón literario. Así, sin apenas respirar entre bocado y bocado. Mi madre siempre me dice -y lo hace desde que tengo uso de razón-, que uno no debe de comer nunca como los pavos. Que es de mala educación. Pero a mi a veces me puede el ansia, la prisa, o sencillamente es que el plato está fenomenal y si no aligero se lo zampa otro.
Ayer me leí un libro igual. Como los pavos. Engullendo páginas una detrás de otra, sin apenas digerirlas, sin saborearlas, sin pensar.
El libro en cuestión es Cada siete olas de Daniel Glattauer. La segunda parte de otro que también devoré Contra el viento del norte, y que viene a contar la relación virtual entre dos personas que no se conocen y que acaban enamorándose a través de sus correos electrónicos.
El primero cayó en mis manos de casualidad.
Estando yo barrigosamente perjudicada y paseante de la cama al sofá, le encargué a JS Los Ojos Amarillos de los Cocodrilos. – No lo he encontrado. Pero te he traido estos.
Y de éstos, uno era el primero de ellos. Vaya bodrios, me dijo mi antiguo yo. Ya sabéis que andaba escasa de positividad y de dar oportunidades a desconocidos.
Y luego abrí el libro y no lo pude dejar de leer hasta que no lo terminé. Y cuando terminó dije «oh!». Y luego se me quedó una sonrisa tonta en la cara durante uno o incluso dos días.
Así que el segundo cayó en mis manos con alevosía y premeditación: El sábado fui a comprar regalos de navidad (mira tú que momento más original), y buscando uno para mi cuñada me tropecé con éste sin querer.
¡Me lo quedo!. Y unos nervios y una impaciencia curiosa por llegar a casa y leerlo.
Y empecé a leerlo. Y lo terminé.
Mis ojeras se han acentuado desde entonces. – Niña no leas tanto, aprovecha para dormir- me dice JS entre bostezos. Pero JS conoce la palabra moderación, por eso ni come ni lee como los pavos. Yo, sin embargo, desconozco sus significado aplicado a determinadas comidas y libros.
Y estos diálogos entretenidos, inteligentes, románticos, inquietos, reflexivos, irónicos… Estas dos obras que modernizan el género epistolar, son otro de esos tesoros con los que a veces nos tropezamos en la vida.
Y os lo quería contar.
Nota: comentarios más decentes y completos en Be Literature
Curiosidad: Yo también tuve una vez una confusa y extraña relación epistolar. Y le decía a la otra parte: publiquemos estos emails a modo de novela. Pero todo quedó en nada. En la portadilla del libro una de las críticas reza lo siguiente: «Es el éxito editorial con mayor progresión del momento y promete traer un terrible tsunami de imitaciones». Vaya-tú-mira-por-dios-dónde

Pués yo los tengo en mi lista de pendientes, asique voy a ponerlos los siguientes !! En cuanto acabe con el Follet los leo.Susana.
Por cierto, como hago para que pueda salir mi nombre y no anonimo, sin tener mail ni en google ni en nungún sitio ?
Hola! Te he enviado un email.
A mi me han gustado mucho los dos. Son muy entretenidos, y te hacen reflexionar sobre muchas cosas… Pero de eso hablaremos en directo. jeje
Ahora !!!!
ehhhhhh prestame esos libros!!!! 😉
Pues ven a verme, maripuri!!! 😛
Yo también los apunto en mi lista, a ver cuándo caen, jeje, que desde que tengo el ebook voy a tope de lecturas pendientes!! Besitos!
Ya me he leido Contra el viento del norte, me ha encantado. La semana pasada compré Cada siete olas y todos los días me mira desde la estantería ¿Para cuando? y pasan los días y no me da la vida. De este fin de semana no pasa…
Pues a mi me ha gustado más este segundo, eh? Están como más maduros y divertidos… 🙂