Cuando un bebé se pone a llorar sin intención aparente de darse una tregua ni siquiera para respirar no hay ni buenas intenciones ni nervios de acero ni santo en el santoral que lo aguante sin desesperar.
Y lo incorporas, y luego lo tumbas,y lo pones de un lado, y del otro, y le cambias siete veces el pañal. Le vuelves a dar toquecitos en la espalda por si queda algún aire despistado, le soplas en la cara, gesticulas a ver si ríe, le cantas, le aspiras los mocos, le masajeas la tripa, le subes las piernas, lo echas a dormir.
Y llorar, y llorar, y llorar.
Si no tienes un bebé sino dos, y deciden llorar al unísono… %&/&/$$·%&
O al menos, se te quita la inspiración para escribir en un blog como éste durante una larga temporada.
Y, sin embargo, aquí estoy. Obligándome a ver sólo lo bueno del día a día, como me prometí. A no mirar mis ojeras, a no sentir la cabeza punzante, a ignorar mi sinusitis y su nueva ubicación en el oido interno, a no preocuparme por mi sordera temporal y mis pocas fuerzas (ganas) para tener un bebé o dos en brazos. A sacar la lupa (mismamente yo dixit) y buscar…
Y en mi cabeza un murmullo cada vez más fuerte, como queriendo hacerse oir por encima del trancazo. Es un recuerdo pequeñito de aquella vez que H no paraba de llorar y no había forma ni canción de cuna que lo callara.
Y entre tanta desesperación, todos los años de pachanga y verbenas vinieron en mi ayuda y comencé a cantar Que viene mamá pato ¡Pachín! y al momento el niño cerró la boca y abrió los ojos y luego los cerró y se quedó dormido botando al ritmo del pachín, pachín. Bendita verbena. Bendita Aurora.
Y ese recuerdo ahora punzante entre mis mocos y mi falta de sueño me hace coger al bebé en cuestión (C) e intentarlo otra vez, pero no surte efecto.
Sin rendirme, sacudo mis ganas de $%&/()&%$ y empiezo a entonar «El caballo camina pa’lante, el caballo camina pa’trás», y todavía no habíamos completado tres jaulas de zoológico, cuando estaba la niña plácidamente dormida.
Gratamente liberada no puedo menos que agradecer a los genes su influencia y que respeten, eso sí, los gustos y preferencias de cada uno.
Efectos colaterales: H me oye cantar la canción y se une al baile, y una vez C está en su cuna tenemos que seguir un buen rato más: «Mamá ahora la jirafa… mamá, el elefante,… le toca al mono,…ahora la cebra…» ¿pero quién le ha enseñado a este niño tantos animales? 🙂

Q arte! Tu si q eres un crack! Me ha encantado, un besazo enorme, sonia
Esto de los animales me recuerda al chiste…
– Jaimito dime 5 animales de Africa:
– ¡¡Dos hienas y tres leones!!
Cuñaoooo
Como te dije anteriormente eres una super mamá, porque tengo entendido que no se puede casi con uno y tú tiras hacia delante con TRES PEQUEÑINES A LA VEz y sé que los cuidas como una madre sólo sabe hacer pero además y también muy importante, sacas tiempo para reir, llorar, compartir tus pensamientos como en este blog, trabajar, ir a concierto como el de sakira jajajja, disfrutar de tí y los tuyos…, en definitiva VIVIR.Yo cuando sea madre quiero ser como tú. Muchos besitos y felices fiestas.