Hace 6 años, aproximadamente a esta hora, y después de llevar 48 horas de contracciones y 24 con un dolor insoportable, gateé hasta el puesto de enfermeras con JS tras de mi, intentando detenerme. Con los ojos más saltones que nunca, la cara desencajada y el pelo enmarallado, les amenacé:
«O me ponéis la P… Epidural o me tiro por el balcón. ¡Juro que me tiro por el balcón!»
A los cinco minutos la tenía puesta.
Pa’ que luego digan que los arranques de genio no sirven de ná.
Había llorado, suplicado, exigido, rogado, clamado,… Incluso chantajeado por la maldita epidural.
Y sólo hacía falta poner cara de loca (la mía), sacar mucho los ojos (los míos) y gritar de esa forma, como sólo yo lo sé hacer. 😉
Y luego todo fue muy rápido.
Recuerdo que la sala era blanca y mi tripa estaba llena de cables, y que en quince minutos: «¡Anda si ya estás de diez!»
Luego Js y yo solos, el ayudándome a empujar.
Y de repente el ginecólogo, «no empujes más que está coronando, ¡al quirófano! ¡ rápido ya!»Y su cara de creía-que-me-marearia-pero-no-me-mareo cuando la matrona le decía, «¿lo ves? eso es la cabeza ya»
Y apenas tres empujones, y un dolor agudo y fuerte concentrado en un lugar que- como soy muy fina- aquí no voy a mencionar. 😛
Y algo rebaladizo que sale de mi, y me lo colocan en la barriga.
Una pelotilla, llena de mucosa, «¡Tiene el culo lleno de mantequilla!»– exclamé…
Y luego el llanto, «mi niño, ¡es mi niño!, ¿está sano? ¿está bien?»
Y el agotamiento y la felicidad, y tu boca en mi pecho…
…
Hace seis años, aproximadamente a esta hora creía que estaba sintiendo el dolor más intenso que podría soportar.
Sin embargo me equivocaba.
El dolor más intenso ha sido cuando hace media hora al preguntarte porqué llorabas me has respondido:
«Porque no quiero que te mueras, mamá»
🙁

Bellísimo escrito. Gracias por compartirlo. También a mí un hijo mío me dijo hace un tiempo algo muy similar y has descrito a la perfección el sentimiento que me embargó.
Gracias, Rocío! Qué bonito encontrarte por aquí…