Con lo que me gusta a mi un bailoteo, un karaoke, o un videoclip.
Con lo que me vuelve loca algo irremediablemente romántico, exageradamente cursi, arrebatadoramente emotivo.
Con lo que me gusta a mi dar sorpresas… Y sorprender.
Con lo que me rechifla que se me escapen las lagrimitas de la emoción.
Os podéis «figurar» lo que he disfrutado viendo esta declaración.
Y la pregunta del millón es: ¿dónde preferirías estar en el maletero del coche o bailando delante de él?
Yo lo tengo clarísimo
😉
