Me he despertado.
Y no sabía que estaba dormida.
Estoy como cuando te sorprende la claridad al salir de un túnel del que te habías olvidado.
Eso pasa cuando conduces distraido.
Y ahora ya no tiene sentido este blog.
Si lo tiene por lo bien que me sienta compartir y escribir lo que me de la gana, pero mis circunstancias han cambiado. Y eso de las pequeñas cosas, no tengo que buscarlas, pues las llevo en el corazón.
Así que cambiamos la fachada, el nombre y todo lo demás.
Menos la esencia de la pluma, que seguirá siendo la mía.
Desde hoy y cuando quiera hablaré de lo que me venga en gana.
Sea bonito o no.
Vamos a dejarnos de cursiladas que me gusto mucho más cuando me pongo gamberra.
O sin ponerme.
Cuando sencillamente soy yo.
Buenos días, mundo.
Que en mi mundo, mando yo.
