
Un brindis por esos amores que no mueren aunque se acaben. Que siguen vivos en el recuerdo, en el cariño, en la retina.
En esas viejas cartas que se escribían con pluma y tinta azul, algunas nunca enviadas.
Un brindis por ese amor que no se supera, y, sin embargo, nos hace sonreír. Por ese otro que no se alcanza y tampoco se espera.
Por el que llega tarde y por el que ahora, sólo de pensarlo, nos da la risa.
Un brindis por toda esa gente que estuvo un día en nuestro corazón, y por los que están hoy:
Somos consecuencia de los que queremos.
Así que por eso, y por lo que no se puede contar, ojalá este amor nos dure toda la vida, aunque se acabe mañana.
Feliz San Valentín.
