¿Conoces esa sensación de intriga cuando empiezas a leer un libro y te quedas enganchada en las primeras líneas y ya quieres saber cómo terminará?
¿Has sentido la alegría cuando, durante la travesía y entre sus páginas, encuentras palabras y frases que se te graban a fuego en la conciencia, que te rozan el alma y que te hacen meditar?.
¿Y cuando terminas de leerlo y una bolsita te estalla entre la garganta y el pecho y estás entre reir, llorar y volver a leerlo?
Kafka en la Orilla.
Me lo recomendó Mayca, una compañera de trabajo a la que le gusta ahondar en la superfície de los hechos, de los libros y de las personas. Me lo recomendó y me lo prestó. Como uno de sus favoritos.
Y ahora os lo recomiendo yo.
Kafka en la orilla es una novela de personajes. Personajes curiosos, a veces llenos de surrealismo y rebosantes de fantasía, pero tan reales en sus miedos, miserias y anhelos, que uno se identifica casi de inmediato con ellos.
Kafka Tamura, un chico que con 15 años se escapa de casa para encontrar su camino. «En este momento estoy atrapado entre el vacío y el vacío. Ya no comprendo qué es lo correcto y qué no lo es. Ni siquiera sé qué deseo. Estoy solo en medio de una espantosa tempestad de arena.»
Nakata, un tonto entrañable que no sabe nada de la vida, y lo sabe todo. «Nakata no sólo no es inteligente. Nakata está vacío. Acabo de comprenderlo. Nakata es como una biblioteca sin libros.»
Ôshimo una mujer gay inteligente y culta, que odia los prejuicios: » La estrechez de miras y la intolerancia de la gente sin imaginación son igual que los parásitos. Provocan cambios en el cuerpo que les acoge y, mudando de forma, se reproducen hasta el infinito […].
Hoshino, un camionero simple, al que el recuerdo de su abuelo hace seguir a Nakata en su aventura, para encontrarle sentido a la vida. «Si yo hubiera sido mujer y me hubiese topado con un cerdo egoísta como yo, me habría cabreado muy pero que muy en serio […] Pensándolo bien, ellas me aguantaron mucho tiempo»
Sakura: Compañera ocasional de viaje de Kafka, y su hermana, tal vez.«Cuando un chico de tu edad [a Kafka Tamura] se enamora, por lo general ya tiene tendencia a huir de la realidad; si ella, encima, es una persona alejada de la realidad, la cosa puede ser un poco complicada.»
Y la señora Saeki. Una mujer especial, que vive anclada en el recuerdo y que supo componer una bella canción de amor capturando las palabras de los sueños, como si agarrara suavemente por las alas una mariposa que volara por el espacio.
Los temas son tratados con exquisita profundidad y hay para todos los gustos: La vida, la muerte, la búsqueda del yo, el arte, la música, el talento, el amor en todas sus vertientes… Y la importancia de los recuerdos:
Me quedo con el libro entero, con cada uno de sus personajes, letras y pasajes. Pero si tuviera que escoger, elegiría esta frase como despedida eterna:
«Quiero una sola cosa. Quiero que te acuerdes de mí. Si tú me recuerdas, no me importará que el resto del mundo me olvide.»

"Quiero una sola cosa. Quiero que te acuerdes de mí. Si tú me recuerdas, no me importará que el resto del mundo me olvide."