Hay una cosa casi tan placentera como leer que es elegir los libros.
Me encanta perderme entre los estantes de una librería, y no me mareo ni aunque sean rebajas y dicha librería sea la delcortinglés.
Tengo distintas formas de elegir un libro que paso a enumerar sin orden de preferencia:
- Que alguien– en cuyo gusto literario confías, claro- te lo recomiende.
- Por la confianza que te inspire el autor. El caso es que yo sólo me he prometido fidelidad eterna a mi misma y vitalicia a mi sansebastian. Así que ya me puede gustar mucho García Márquez, Javier Marías, Pérez Reverte o Philipe Claudel, que cada romance con ellos tienen que currárselo mucho. Que una es fácil hasta cierto pie. A día de hoy sólo me compraría libros con los ojos cerrados de dos autoras: Ana Gavalda y Marian Keyes. Pero eso es hoy. Quizás mañana ya no. Es lo que tiene saber qué te puedes encontrar en un libro y que tu ambición puntual sea ésa y no más.
- Que te atrape el argumento. Coges uno al azar. Le das la vuelta lees la contraportada y te dices, ¡vaya tostón! o ¡me llega, me toca, me encanta! Yo elegí de esta guisa Historia de un matrimonio de Andrew Sean Greer y no me decepcionó.
- Que me enamore el título. Es la forma de selección más romántica y arriesgada pero también con la que más disfruto al acertar. Si nadie habla de las cosas que importan, de Jon McGregor, o La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe, están en mi estantería por ese flechazo.
- Acariciar las letras y sentir el pinchazo del QUIERO o el del NI HABLAR. Abres el libro no importa si por la dedicatoria, en plena trama o casi al final. Y saboreas unas líneas. Y le das la vuelta en el paladar. La duda pegajosa se queda en la conciencia, que se resuelve en casa si ganó el quiero, o duerme en la oscuridad de las decisiones no tomadas, si se llevó la victoria el ni hablar.
- Y, por último, cuando hay prisa, me confío a la editorial. Salamandra y Anagrama son mis favoritas.
Hoy he dado un paseo rápido por las estanterías delcortinglés. ¿Para qué me apuntaría yo al Círculo de Lectores? Y me he traido casi sin pensar La Cena de Herman Koch, Nieve en Otoño de Irene Némirovsky y El vals lento de las tortugas, de Katherine Pancol.
Ya os contaré qué tal.

Pues ya me dirás cuál merece la pena de los que comentas, porque no me leido ninguno..