Una de las ventajas de ir a un pueblo como Carcabuey es que uno mantiene vínculos estrechos con mucha gente desde prácticamente el nacimiento. Hermanos, hermanos postizos, primos hermanos, o segundos, terceros,… parientes… Con la cercanía y el mucho contacto la sangre se siente más caliente y une más.
Para muchos sus primos o tíos son seres desconocidos a los que ve de boda en boda si toca. Para mí, sin embargo, mi familia es un clan, uno de los pilares de mi vida, una fuente de sabiduría y fortaleza, un hombro sobre el que llorar, una guía cuando hace falta enderezar el camino y un punto de apoyo para levantarme tras un tropiezo.
Dentro de esa familia directa (en la última boda contamos más de 100) hay algunos vínculos duplicados en los que, además de la sangre, nos une la amistad.
Hoy esta entrada va por una de esas primas- amigas, compañera en muchas desventuras, confidente y abrazo en momentos duros, y también rival en peleas y enfados (todo hay que decirlo, pero ahora ¿qué más da?)
Sentí su cariño especialmente durante los meses de tratamiento, cuando la llegada de un hijo se me resistía y mis fuerzas flaqueaban un día sí y otro también.
Cuando vivía en Madrid y podíamos quedar a comer en el Gula Gula o una vez instalada en Málaga con sus mensajes en mi buzón de entrada, se convirtió en una sombra alegre de mi tristeza, brindándome un apoyo cercano y constante.
Con sus emails me hacía llorar y reir: Basta ya de sonreir tol rato, (…) si lo q necesitas ahora es fortaleza llora!!!!
Calmarme y recapacitar: Lo importante es q tú te quedes, los demás dan igual!
Me ayudó a no perder el norte ni la sonrisa, a no renunciar a la esperanza: ¡Sí tienes ganas de seguir! ¡Que yo quiero un sobri!
Con sus emails me hacía llorar y reir: Basta ya de sonreir tol rato, (…) si lo q necesitas ahora es fortaleza llora!!!!
Calmarme y recapacitar: Lo importante es q tú te quedes, los demás dan igual!
Me ayudó a no perder el norte ni la sonrisa, a no renunciar a la esperanza: ¡Sí tienes ganas de seguir! ¡Que yo quiero un sobri!
Y así, animosa y alegre, a ratos entrometida, me arrancaba mis lágrimas más reacias, mis sonrisas más sinceras. Hacía que me olvidara de mi yo más egoísta y cenizo. Me abría los ojos a las preciosidades con las que la vida me premiaba, y sobretodo me hacía sentir comprendida y aceptada.
En uno de esos correos, estando yo especialmente alicaída me propuso un plan: Vamos a escribir cosas que nos hagan disfrutar. Y nuestra lista quedó así:
- Ver capitulos de Friends. Cualquier hora y dia es bueno.
- Cantar en un karaoke. También es bueno cualquier día y hora y si es encima de un escenario mejor.
- Patinar en el retiro con los cascos puestos y escuchando una de esas canciones que puedes ir canturreando y haciéndolas tuyas!!! (también se puede aplicar a cuando vas conduciendo pero no estoy tan relajá… jeje)
- Bailar una canción brasileña, con una coreografía ensayada, la música alta, y amigos alrededor.
- Conseguir que me salga la coreografía de step de la clase del gym, y luego repetirla en casa con mi música… Grabarme para verlo x veces… jeje
- Reír con los amigos contando chistes malos y conocidos o recordando anécdotas del pasado.
- Contarle a alguien que muestre de verdad interés, alguna «historieta»… una época importante, un acontecimiento, un aprendizaje… 🙂
- Quedarte enganchada leyendo un libro, y sentir como se hace de noche, se apagan las luces y se hace el silencio y tú sigues absorta en tu novela, sintiéndote la prota.
- Bañarme en la playa de Roche… tranquila, bloquear cualquier pensamiento que no sea lo que estoy haciendo, tumbarme haciendo el muerto (cerquita de la orilla, jeje), y dejar que me lleven hasta la arena las olas.
- Tumbarme en la moncloa, a las 5 horas de una tarde de julio, con el solecito tostándote la cara, las chicharras rompiendo el silencio y el cuerpo elevándose del suelo.
Como este blog viene a ser la hermana mayor de esa lista tan alegremente elaborada no quería yo dejar pasar la ocasión de recordarlo, agradecérselo públicamente y ,si acaso, añadir un punto más.
- Escribir emails sinceros y cariñosos con alguien que te escucha al otro lado. (¿Quién dijo que era frío internet?)
Muchas gracias, bonita.

No sabía que tenías un blog !!!!! Aunque como han comentado por aquí, ya estabas tardando. Me has emocionado. Yo tengo también una familia como la tuya y sé perfectamente de lo que hablas. Acabo de hacerme fan tuya. Un beso. Susana
"¡Cómo os gusta llorar a los marines!" – dice Antonio justo cuando acabamos de leerte.
Una de las cosas que en aquella (mala) época me hizo seguir en contacto con la realidad, fue el sentirme querida y útil por/para tí. Creo que aquellas conversaciones y muestras de afecto me hicieron más bien a mí que a tí prima, y no sabes cuánto las he echado de menos.
Añado un punto más en nuestra lista:
– Entregarse afectuosamente, desinflarse de amor.
Te quiero un mundo bonita.
andaaaaaa!! yo también comí alguna vez en Gula Gula contigo y tu prima Mercedes….! como pasan los años joe… uff!!
MUAS GUAPETONA!