Las niñas hicieron el baile en Fin de Año.
La representación fue un poco difícil porque la canción elegida era Gordita, de Shakira y calle 13, y tenía que convertir a mis tres princesas de guardería de pago en bailarinas un poco dejadas, desvergonzadas y bruscas.
Estuvimos ensayando y dando los últimos retoques en el terrao. Me inventaba trucos para que se convirtieran en personajes tiradillos, de calle: «las rodillas flexionadas, no baileis como si fuérais palos» o «la cara es de pasota, somo si tuvierais un chicle en la boca y os aburrierais de masticar»
Fue muy divertido enseñarles, ver cómo, ilusionadas, sugerían pasos… Yo les repetía que disfrutaran y vivieran la canción, que no tuvieran miedo a equivocarse: «Pensad que los que os miran no se saben el baile, así que no lo notarán, vosotras seguid bailando»
El momento de más tensión fue cuando elegimos la ropa para la actuación: unas camisetas y vestidos viejos de su tía Inés que encontramos en un armario y tenían brillos y lentejuelas. Luego peluquería y maquillaje. Había olvidado lo coquetas que son y lo claro que tienen lo que quieren ser o parecer:
-Tita, a mi este moño así no me va…
-Yo prefiero que me hagas dos trenzas…
– Jooooo es que me ha salido un bulto en el pelo, ¡arréglamelo!
Y luego la ilusión de maquillarse, de verse bien:
– Yo quiero labios y colorete.
– ¿Nos pintas un poco los ojos, también?
– Un poquito nada más, chicas, que si no vuestra madre me regaña.
Y ya estaba listo el salón.
La verdad es que para ser una canción tan complicada para unas niñas no lo hicieron nada mal:
Inés, por ser la mayor y las más aplicada, controlaba mejor los pasos.
Andrea, la sonrisa. O disfrutaba bailando o le daba mucho corte y no podía parar de reir. El caso es que no perdió la sonrisa durante toda la representación y eso – los que semos artistas lo sabemos- es fundamental en el espectáculo.
Lucía, como no tiene vergüenza ni en su casa hay almirez, llevaba a la perfección lo de interpretar: ¿que tengo que ser una golfilla matahombres? ¡pues lo soy! Y ponía un gesto de chulita engreída, que a su cara de ángel le sentaba genial.
¡Qué emocionante verlas hacer el baile que yo había ideado!
La sensación fue parecida a cuando ví Macarrones por primera vez, pero en versión de andar por casa y con final feliz.
No es por nada pero la coreografía es muy chula y tal vez les quede prendida en la memoria como a mi me han quedado tantas otras, en un futuro decidan grabarla una y otra vez como hicimos nosotras con la de Bananarama, y la recuerden con cariño especial cuando lleguen a mi edad.
Anecdotario: Después de la actuación hubo bises y hasta mi padre se animó a bailar. Como romántico empedernido que es, te convierte cualquier canción del rock más duro en una balada tierna de guateque sin apenas pestañear:
De este modo, mientras Shakira repetía«Eso, que me dices tú, eso…» él canturreaba convencido: «Beso, me pediste un beso», y no se hacía un lío con los pies.

Qué bien nos lo pasamos! Me encantó el baile y quiero aprenderlo!!! (no lo íbamos a ensayar "las tres marías" para grabarlo como bananarama???)
Y la versión de papá, no tiene desperdicio…
Claro, tenemos que ensayarlo y grabarlo!!
Vente pa Madrid y lo hacemos!!