Tengo una fuente
Que quema y arde a su paso
Y explota si se detiene,
Que su murmullo se transforma en silencio
o estruendo si quiere.
No se llena si no rebosa
Y se hunde por la ladera
Del monte tenue de las palabras
Que forman su cordillera.
Tengo una fuente
Que ríe y llora según convenga.
Que es entre sincera e insinuante.
Tengo una fuente a la que llegan
Ríos de sangre.
