Contigo descubrí,
Que mi ombligo se había desplazado.
Que se puede querer a alguien.
Y volver a querer a otro.
Y que ese segundo amor no resta
Sino que suma al primero.
Contigo aprendí que hay cosas que no podemos dejar
Solo hilvanadas
Y que hay piezas que nunca se recomponen
Ni tinta que viaje fuera de su tintero
dejando tantas palabras secas
por decir
Que el pasado siempre vuelve a buscarnos
En forma de llamada, de renuncia o de promesa
Contigo descubrí que todo puede ser mucho y nada a la vez.
Que una vergüenza enquistada se convierte
en piedra en el zapato,
en hebra en el diente,
en ala mojada de mariposa.
Contigo me descubrí.
Y luego te fuiste.
Dejándome huérfana de tus cosas.
Pero no de las mías.
Viniste para que no me quedara sola nunca más.
