Ayer salimos a cenar mi madre, la tía Monchi, JS y yo.
Fuimos al Ars Vivendi un lugar elegante y acogedor donde la comida está deliciosa y el servicio es excepcional y cercano. Nos sentaron en una mesa grande y redonda, y sobre ella compartimos unas horas agradables apreciando sabores inusuales como ensalada con maracuyá y granada o atún rojo con cítricos y mango asado.
Cuando el responsable descubrió nuestro acento y origen cordobés nos ofreció fuera de carta Rabo de toro al estilo nosequé.
– Uy no, no… – rechazó Monchi– que en Córdoba lo preparan muy bien y preferimos probar otra cosa. Y ni corta ni perezosa le explicó lo bien que lo elaboran en Bodegas Campos con todo lujo de detalles.
Monchi se dirigía a él con gracia y confianza. No todo el mundo tiene la habilidad de ser natural esté donde esté.
Brindamos y pedimos, por la vida y el amor, por mi y por todos mis compañeros, que diríamos en nuestros juegos infantiles y entre bromas y risas dimos cuenta de las entradas y llegamos al plato principal.
Con ellos llegó uno extra de regalo: Rabo de toro, invita la casa – aseveró con una sonrisa – Es que me ha dicho que el de Córdoba es insuperable y me he sentido retado – nos explicó.
Aquello estaba tan sumamente bueno que nos dió la risa floja. Recordé aquella época en mi vida en la que al comer un plato que me gustaba me daba por tararear. Era un acto casi reflejo. Una manera no consciente de expresar la felicidad del sentido del gusto.
Ayer fue la risa la que nos delataba, la que hablaba por nosotros, la que expresaba el éxtasis del paladar.
Todo muy bien, usted extraordinario .- le dijimos a modo de despedida.
Y me fui con la sensación de haber disfrutado de una velada que con el paso del tiempo íbamos a recordar.
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aysss que me estoy metiendo en la cama y me has daó un hambre!!!!! me gusta mucho Ars Vivendi y hace muucho que no voy! habrá que volver!! MIL BESOS guapa!
Pues voy contigo cuando quieras!! 🙂
y conmigooo, a comer rabo de toro y volver a ponerlos a prueba je!.Me imagino esa velada y esa espontaneidad de la tita Monchi con el camarero y ya me estoy partiendo de risa jajaja
No te puedes imaginar qué divertido fue… Y cuando el vinillo estaba haciendo mella y ella empeñada en pagar y dice: "pago yo, la pena es que este hombre va a ver en el carné que me llamo Ramona" jajaja! qué risa más tonta!!!